¿Cumplió sus expectativas como polista?
Creo que sí. El objetivo principal era ganar el Abierto Argentino y por suerte el año pasado se nos dio. Ya tenemos un título, es una meta cumplida, como también lo es haber llegado a 10 goles, que siempre fue un sueño.
Ahora hay que mantenerse y seguir mejorando. Se puede crecer más y se que la carrera como polista tiene todavía bastante y se puede seguir mejorando.
Con respecto a los torneos fuera de Argentina también hemos tenido muy buenos resultados, ganamos el US Open, el Abierto Británico, la Copa de Oro en Sotogrande.
Ojalá que esta buena racha siga pero la verdad que no nos podemos quejar.
¿Y eso que aún resta lo mejor del año, el Abierto Argentino?
Sin dudas y es a lo que apuntamos con Ellerstina pero hay que ser realistas y saber que hay muchos equipos que van por lo mismo. Nuestro objetivo es seguir trabajando como hasta ahora y dar todo de nosotros para poder volver a ganarlo.
¿Era una espina que finalmente se pudieron sacar?
No se sí era una espina, más bien era una ilusión poder ganarlo y se nos había escapado varias veces.
Siempre supe que la oportunidad iba a llegar. Creí que en el 2005 estábamos listos para ganarlo pero no se nos dio, luego en el 2006 tuvimos bastante mala suerte y al año siguiente se nos escapó nuevamente en la final. Faltaba aprender a ganar las finales, estábamos bien pero no se nos daba.
¿Cuál fue el cambio más significativo para que finalmente se lograse el ansiado título?
Creo que eran momentos. De las derrotas se aprende mucho, de las victorias no tanto. No es un momento lindo pero nos ayudó a madurar y creo que nos sirvió.
¿Personalmente que creía que le faltaba?
Pensar más y mejor en los momentos donde el partido está en su ritmo más alto, bajar los decibeles. Por ejemplo, en los chukkers suplementarios no podés mantener el ritmo alto que tenés en los chukkers anteriores porque un error que hagas te puede costar el partido. Tenés que ser lo más frío posible y tratar de jugar lo más relajado, los nervios en ese momento te juegan muy en contra.
¿Ahora toca mantener las metas que se van cumpliendo?
Más que mantener, sé que tengo mucho para mejorar y el equipo también por lo que creo que no hemos tocado techo. Estoy muy contento con lo que hicimos y logramos pero no me conformo solo con eso, quiero más.
Son metas que me voy poniendo para ir mejorando.
¿Qué es Ellerstina para usted?
Todo. A papá lo ví jugar un poco en La Espadaña cuando era chico pero después cuando empecé a jugar al polo ya estaba en Ellerstina y lo viví todo.
Ellerstina es el lugar en el mundo que elijo y es más que un equipo, es parte nuestra de la familia. Una forma de vida.
Estamos ahí todo el día, además de ser un lugar muy lindo, es la suerte de tenerlo todo del lado nuestro y eso está muy bueno.
¿Ser “hijo de” es un peso o una motivación?
Para mí es una motivación. Me tocó la suerte de tener un padre así, que le ha ido muy bien. Aparte de lo que es como padre y nos enseña, tuve suerte de ser hijo de él.
Lo que pasa es que todo lo que hizo lo ha hecho muy bien y por ahí te pueden comparar, pero a mi me enorgullece cuando hablan bien de él, veo las cosas que ha hecho y lo uso en mi favor.
¿Cuenta con un privilegio que pocos tienen, jugar con su hermano y además que su padre sea referencia mundial en el polo?
Tener la suerte de que mi hermano Facundo juegue muy bien y además jugar con él es un placer y ojalá que siga por varios años. Ahora vamos a ver cuando entre Nico (Nicolás Pieres), el sueño sería jugar los tres juntos el Abierto Argentino. No se cuando va a pasar pero seguro sucederá.
A veces él sufre con nosotros desde afuera pero este año estuvo más contento ya que además de los títulos que ganamos con Facundo, él también tuvo una buena temporada que empezó con el título de la Cámara de Diputados en Argentina y siguió con el Abierto de Estados Unidos.
¿Cómo es la relación de los hermanos fuera de la cancha?
Muy buena, somos muy unidos. Honestamente estoy jugando más con Facundo en todos lados pero tuvimos la suerte de jugar con Nico en Estados Unidos y ganar con él también. Pero fuera del polo también nos llevamos súper bien.
¿Con Facundo se conocen de memoria en la cancha, ello es una ventaja sobre los demás equipos?
La verdad que cada vez que jugamos nos vamos entendiendo mejor y hay momentos que sabés que es lo que va a hacer y eso te ayuda. Pero también me pasa con Pablo Mac Donough con quien también jugamos mucho juntos.
¿El polo ocupa el 100% de sus días o se da su tiempo para otras cosas?
Me gusta mucho andar en las caballerizas y estar todo el día pensando en polo pero últimamente trato de relajarme un poco más y disfrutar de otras cosas.
¿Le gustaría seguir el mismo camino que su padre en cuanto a dedicación y cuidado de los caballos y la cría?
Me gustaría compartirla con él. Lo que más queremos entre los hermanos es disfrutarlo a papá lo máximo posible. Entonces ya que él tiene un fanatismo muy grande con los caballos y nos quiere ayudar que él sea la cabeza del proyecto, nosotros los que juguemos y salga un negocio redondo.
¿Es una ventaja no tener que estar atrás de una organización y sólo pensar en jugar?
Sin dudas. Es muy lindo tener una cría y llegar a jugar caballos nuevos pero lleva mucho tiempo. La verdad que nosotros todavía somos jóvenes y estamos más pendientes en jugar y durante la temporada estamos más enfocados en el polo que en la cría de caballos. De todas formas en su momento nos llegará el turno de acompañar en ello.
¿De todas formas no todo es tan fácil como parece?
Tenemos que ocuparnos lógicamente también de nuestros caballos y demás aspectos vinculados al polo pero sin duda es una ventaja, y una garantía, saber que nuestro padre esta al frente de todo. Pero nosotros no nos descansamos y aportamos lo nuestro.
¿Espera la temporada Argentina todo el año o vive el momento?
Antes por ahí esperaba todo el año la temporada Argentina. Pero este año me tomé como una etapa cada lugar al cual iba. Es mejor tomar cada cosa a su debido tiempo, ir pensando muy temprano en Palermo te va comiendo la cabeza y genera una ansiedad innecesaria.
¿Cómo lleva el estar tanto tiempo fuera de su casa?
Desde chico estamos acostumbrados a viajar por lo que en realidad se me haría más difícil estar todo el año en Argentina. Nunca estuve un invierno en Argentina y por ahora tengo la suerte de viajar por mi trabajo y estoy agradecido por ello.
Calculo que, por lo que le pasó a todo polista, uno se va a ir desgastando de tanto viaje.
¿Le teme a esa saturación?
No, creo que todavía hay cuerda para rato.
¿Qué temporada le gusta más, además de la Argentina?
Me gusta mucho Inglaterra, es muy competitivo. Después Estados Unidos y en agosto Sotogrande, que tuve la suerte de volver tras tres años de ausencia y la verdad que la disfruté mucho, es la etapa ideal antes de volver a Argentina. Es un polo competitivo pero a su vez uno la pasa bien entonces llega a la Triple Corona de Argentina con la cabeza relajada y carga las pilas, lo cual es muy importante para lo que se viene.
¿Cómo se imagina el retiro?
Calculo que dedicado a la cría de caballos y estando bastante tiempo en Argentina, en un campo dedicado a los caballos.
¿Y cómo profesional de polo?
Cómo lo que soy. Manteniendo el apellido bien en alto y recordado como una persona de la cual se hable bien.
Me gusta mucho cuando una persona es recordada por cosas buenas y anécdotas lindas. Me gustaría formar parte de ese grupo.
¿Es tan difícil el ambiente del polo?
Se dice que es difícil. Hay gente más complicada que otra pero lo que pasa es que el polo pasó de ser amateur a profesional y los jugadores tienen cada vez más presión por ganar.
De ganar o perder depende su trabajo, o el año, y eso condiciona mucho. Eso también lleva a que se haga un poco más competitivo el ambiente y no haya tanta buena onda. Pero en todos los deportes debe ser más o menos parecido y se lleva bien.